1. Empieza por la pregunta
Haz una pausa antes de tirar las monedas. Centra tu atención en una situación real y pregunta por su sentido, la dirección, el momento adecuado o cómo actuar. Una consulta sincera es más útil que poner a prueba al oráculo por ansiedad.
Preguntas como «¿Qué está pasando aquí?» o «¿Cómo debería abordar esto?» suelen abrir una lectura más útil que una pregunta limitada a sí o no.