I es el hexagrama de la boca abierta, y trata de todo lo que entra y sale de ti. La nutrición más sutil es la mental: la preocupación, la duda y el resentimiento son una dieta tan de veras como lo es el pan — un cuenco de gusanos que debilita a quien se alimenta de él — e incluso la fantasía ociosa no es inofensiva, pues lo que la mente ensaya, en eso se vuelve. Tu dependencia del poder superior para las necesidades de la vida pide una actitud correcta al recibir, y el medio más hondo de recibir es la meditación: limpia la vasija interior para que la fuerza de la luz pueda entrar con su efecto sanador. La calma y la estabilidad en todo lo que dices, piensas y haces — así es como nutres tu naturaleza superior, y a todos los que están cerca de ti. Sé templado en lo que entra, y cuidadoso en lo que sale.
La Nutrición en Espíritu
Camino espiritual
Atiende la boca en ambos sentidos: aliméntate de quietud y verdad, no de chatarra.
Lee este hexagrama a través de la práctica espiritual, la meditación, los sueños, las señales y la guía interior.
El hexagrama 27 en la espiritualidad significa la cuestión de la dieta — lo que tomas y lo que das a través de la boca: comida, palabras, pensamientos, influencias. Aquello de lo que te alimentas se vuelve lo que eres; la nutrición más sutil es la mental, y la quietud es el modo más hondo de recibir. Observa ambas direcciones, pues ambas hacen el alma.
La línea 1 muestra la tortuga mágica, que vive del aire, sin necesitar nada — y a alguien abandonando esa suficiencia interior para mirar con envidia la porción de otro; la autocompasión sigue a la boca caída, y tenías alas antes de envidiar las suyas. La línea 3 nombra la dieta chatarra con llaneza: el placer, la sensación, el reconocimiento, la dependencia emocional — todo lo que promete plenitud y entrega ansia, en lo cual una década puede desvanecerse. La línea 4 vuelve noble el hambre: el ansia intensa reorientada hacia la fuente más alta, de ojo agudo e insaciable — querer más no es la falta, querer las cosas equivocadas lo era. Y la línea 6 es la transformación final de la boca, de alimentado a fuente: quien se ha alimentado rectamente se vuelve alimento para otros, sostenido a salvo solo por la conciencia del peligro del proveedor — el olvido de la propia dependencia de la guía superior.
La nutrición fracasa de dos maneras: la mala comida, y el mal hambre. La chatarra — una dieta de cosas sin nutrición dentro: el placer sustituyendo a la felicidad, el aplauso sustituyendo a la valía, el estímulo sustituyendo a estar vivo. La codicia — la boca que consume y nunca da, mirando a los demás con el hambre del tigre sin añadir nada a la mesa. Ambas dejan al que se alimenta más hambriento. Y está el fracaso más callado de la lengua: las palabras descuidadas, un veneno que sirves a los demás sin notar que lo has cocinado.
Las seis líneas en el camino
Dejar ir a la tortuga mágica
Envidiar la porción de otro abandona tu propia suficiencia. Vuelve de la boca caída; tenías alas antes de comparar.
Desviarse por la nutrición
Apoyarte donde no corresponde buscar el sostén, o confiar en el Sabio sin hacer un esfuerzo real. Gánate el sustento por el camino apropiado.
Nutrición que no nutre
La dieta chatarra — la emoción, la validación, la dependencia — que promete alimento y entrega ansia. Diez años pueden desvanecerse; cámbiala.
La vigilancia del tigre
El hambre intensa apuntada a la fuente más alta. Querer más no es la falta; apunta todo el apetito hacia arriba y la ferocidad es sin culpa.
Consciente de lo que falta
Sabes que aún no estás a la altura de la tarea, y lo admites. Busca consejo, extirpa el elemento inferior, y no intentes todavía ninguna gran travesía.
La fuente de la nutrición
Te has vuelto lo que alimenta a otros — influencia honda, guardada solo por la humildad. Los proveedores que olvidan su propia dependencia echan a perder el alimento.
¿De qué me estoy alimentando — y de veras nutre, o solo ansía más?
¿Con qué estoy alimentando a los demás, en palabras y en atención?
¿Dónde la envidia de la porción de otro me ha hecho olvidar mi propia suficiencia?
Cambia la lente
Atiende la boca en ambos sentidos: aliméntate de quietud y verdad, no de chatarra.
Observa qué alimenta este amor — y con qué lo alimentas tú.
Observa qué alimenta tu trabajo — y con qué tu trabajo te alimenta a ti.
Observa qué alimenta a la empresa — y con qué la empresa alimenta a los demás.
Observa qué alimenta a esta familia — y con qué la alimentas tú.
Observa qué alimenta tu riqueza — y qué alimenta tu dinero.
Atiende de qué te alimentas — se vuelve quien eres.
Atiende tu dieta mental — aliméntate de sustancia real, no de chatarra.
Observa qué alimenta tu trabajo — y con qué tu trabajo alimenta a los demás.
Alimenta bien la decisión antes de tomarla.
Observa con qué te alimenta tu círculo — y con qué lo alimentas tú.
Atiende qué te alimenta a través del cambio — en ambas direcciones.
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